miércoles, 8 de febrero de 2012

Jean-Pierre FREY y sus obras...nunca es tarde para contar la historia.


Los inicios de Jean-Pierre FREY comienzan en la famosa Place du Tertre en Montmatre, Francia. Con 22 años de experiencia  y siendo considerado como el quinto pintor francés mejor vendido, decide abrir una galería en Florida, Estados Unidos.
Después de este acierto, en el año 2005 junto a su familia, prende un viaje en velero hacia República Dominicana, lugar en donde todavía vive.
Por el dato de un amigo llegó a la bahía de Cumayasa. Después de haber parado su trabajo en 1999, y gracias a los maravillosos paisajes y la alegría de los dominicanos, Jean-Pierre comenzó a pintar nuevamente, incorporando piezas de maderas y objetos encontrados a sus obras. Esta fue una de las razones del por qué se estableció aquí y decidió formar un hogar.
Construyó su casa a la orilla del rio Cumayasa, y más tarde se dio cuenta de que no encontraba muebles que fuesen apropiados para este tipo de ambientes. Al mismo tiempo vio que, a la orilla del rio, había dispersos grandes montones de madera con llamativos colores, por lo que se le ocurrió, con estas mismas maderas, construir muebles para su hogar. El único problema es que lo irregular de sus formas hacía limitar las posibilidades de realizar los muebles.
Todo cambió cuando un amigo lo llamó para decirle que una vieja casa de La Romana estaba siendo demolida. Como por causa del destino, esta era la misma casa de la cual él se había enamorado años antes cuando la vio por primera vez cerca de la Clínica Canela, y en la cual, sentado en el porche y sobre una mecedora, había un anciano. “La casa estaba interesantemente pintada de un azul pastel que recuerda las viejas casas victorianas del Caribe y, además, estaba hecha para una foto perfecta”, Jean-Pierre explicó. Así que cuando la casa fue demolida, él compró la madera y se la llevó a su tienda en Cumayasa.
“Lo interesante de la madera era que, a pesar que tenía este color azul pastel por el exterior, por debajo era un arcoíris de colores”, comentó. En varias oportunidades Jean-Pierre incluso llegó a contar más de 10 colores distintos.
De ahí en adelante, esta fabulosa idea se ha convertido en el negocio que ahora dirige, dándole una nueva vida a la madera de las leales casas que albergaron a sus dueños desde 1920 o 1930. Sus creaciones son piezas únicas gracias a las diferentes formas y colores de sus maderas y de las hermosas manillas para gavetas que Jean-Pierre realiza con el metal original de las puertas.
Cada vez que veas una pieza de Jean-Pierre puedes asegurar que no hay otra igual, y es por esta y otras razones que sus creaciones son unas verdaderas Obras de Arte.